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Repercusión de los mitos hacia el suicidio infanto-juvenil en una muestra de padres y madres

Repercusión de los mitos hacia el suicidio infanto-juvenil en una muestra de padres y madres

Por Beatriz Moreno – Candidata TFM Contra el Estigma Cátedra UCM-Grupo 5 Contra el Estigma.

Este resumen del trabajo fin de máster presentado en la 2ª convocatoria del Premio TFM Contra el Estigma, de la Cátedra UCM – Grupo 5 Contra el Estigma, nos sitúa en cómo repercuten los mitos entre madres y padres hacia la salud mental infanto-juvenil en relación con la búsqueda de ayuda y su relación con el estigma; y la necesidad de poner el foco en la prevención y sensibilización del suicidio en la población infanto-juvenil.

Las tasas de suicidio en la población adolescente han aumentado a nivel mundial. Se estima que aproximadamente 600.000 jóvenes de entre 14 y 28 años se suicidan al año (Navarro-Gómez, 2017). Es por esto por lo que es necesario poder realizar una rápida detección del problema y que los padres puedan buscar ayuda.

Sin embargo, el estigma puede suponer una barrera hacia la recuperación al considerarse la búsqueda de ayuda como algo negativo y no ser solicitada ni por parte de los niños ni de sus familias (Drapeau et al., 2016; Picco et al., 2016; Schnyder et al., 2018 y Del Valle y Martínez, 2019). En este contexto se hace necesario atender al papel del estigma sobre los procesos de búsqueda de ayuda en esta población.

Por todo esto, aparece este trabajo de investigación, que tiene como objetivos principales: 1) la creación de un cuestionario ad hoc que evalúe los mitos hacia el suicidio y permita visibilizar esa realidad en un grupo de padres y madres o futuros padres y madres; 2) comprobar la relación existente entre las creencias irracionales sobre el suicidio y un grupo de variables sociodemográficas y psicosociales; y 3) estudiar la capacidad predictiva de las variables del estudio sobre la búsqueda de ayuda de los hijos.

El estudio cuenta con una muestra de 488 participantes, de los cuales, 268 son padres en la actualidad y 220 querrían serlo en un futuro. La media total de la edad de los encuestados es de 34,07 años.

Los resultados revelan que, ser hombre, con edad avanzada, con estudios no universitarios, sin tener familiares con un problema de salud mental, ser creyente y con una profesión alejada de la salud mental, aumenta el número de creencias irracionales sobre el suicidio. La presencia de dichas creencias sobre el suicidio, a su vez, se relacionan con un mayor estigma hacia salud mental infanto-juvenil y con una menor búsqueda de ayuda profesional por parte de los participantes en el caso de que sus hijos la necesitaran.

Por su parte, el análisis de predicción, mediante la regresión lineal, nos permite afirmar que los mitos hacia el suicidio, el estigma infanto-juvenil y la familiaridad con la salud mental, predicen un 38% de la varianza total de la búsqueda de ayuda profesional (<0,001).

Los datos obtenidos en la presente investigación demuestran que los mitos hacia el suicidio, el estigma hacia la salud mental infanto-juvenil y la familiaridad con la salud mental predicen la búsqueda de ayuda de padres y madres actuales y futuros. Por lo que podemos concluir, que si queremos fomentar la salud mental en la infancia y la adolescencia y el acceso a los tratamientos, se hacen necesarios programas de sensibilización dirigidos a lucharcontra el estigma hacia la salud mental infanto-juvenil, que enfaticen la reducción de los mitos hacia el suicidio y fomenten la familiaridad con personas con problemas de salud mental en la población de padres y madres.

Además, según los resultados obtenidos, tenemos que asegurar que estos programas lleguen a las personas con más mitos hacia el suicidio, como son los hombres, aquellas personas con edad más avanzada, con estudios no universitarios, las personas creyentes, y con una profesión alejada de la salud mental.

Se consideran necesarias más investigaciones en esta línea, ya que, la mayoría de los trabajos sobre este tema, son referidos a la población adulta y no tienen en cuenta la vulnerabilidad de las etapas más infantiles, siendo esta etapa vital, esencial para la promoción y la prevención de la salud mental en general y del suicidio en particular.

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